
Ante la crisis por el fracaso o lentitud de muchas políticas en materia de conservación de especies en grave peligro de extinción en el mundo, Greenpeace invita a estudiar el ejemplo de China, que ha resultado muy exitoso para evitar la extinción de los osos pandas.
En el Centro de Investigación y Conservación de Chengdu, China, un oso panda disfruta sin preocupación de su almuerzo del día : un largo y atractivo palito de bambú. De algún modo, su despreocupación está más que justificada, un equipo profesional de científicos, investigadores y cuidadores están y estarán pendientes de sus pasos las 24 horas del día. Además, el 2024 ha comenzado muy bien, con un dato ha llenado de algarabía al Centro de Conservación: los osos pandas según datos oficiales, están hoy un paso más lejos de la extinción, ya que figuran en los registros de especies amenazadas como “ especie vulnerable” y la alerta roja, ha quedado atrás.
Este hito en China fue alcanzado gracias a una ambiciosa estrategia compuesta de dos vertientes. Por un lado, las autoridades han utilizado su tradicional mano dura para preservar el hábitat de los osos pandas, cuyos ejemplares en libertad viven en su mayoría en la provincia central de Sichuan. Desde 1987, año en el que comenzó el despliegue de las estrategías clave : el Programa para la Conservación de los Bosques Nativos y el Programa de “Grano a Verde” ( para la reconversión de zonas agrícolas en santuarios naturales), el 64% del territorio en el que habitan estos animales se encuentra protegido y su caza ilegal está caratulada como un crimen que se castiga severamente.
Por otro lado, acompañando a la legislación, que es el pilar fundamental para sostener y construir las demás iniciativas interdisciplinarias, los científicos han sumado otro éxito : una elevada tasa en la reproducción de ejemplares de pandas en cautiverio. Aunque, a las crías recién nacidas les espera un arduo trabajo personal: deben pasar primero por largos procesos de adaptación paulatina en diferentes centros y reservas naturales antes de ser puestas en libertad en los bosques nativos, su hábitat natural. El año pasado se batieron los récords de nacimientos con 23 nuevos pandas. Los registros muestran también que ha aumentado un 17% la cantidad de pandas liberados en la última década, y se estima que supera ya los 2.000 ejemplares, el doble de los que se contabilizaron en los años 80’.
Determinación, empatía y compromiso global: las claves del éxito.
Un cúmulo de factores positivos y determinantes han hecho que la salvación de la especie haya sido posible. De hecho, su preservación se convirtió para China en una causa nacional y en su gran bandera . En primera medida, es innegable que son un imán de ternura y que despiertan empatía y cariño al instante y no hay dudas de que son el símbolo nacional de China. Además, Pekín ha tenido la tradición de utilizar como “embajadores” a los osos panda. Como una muestra cordial de amistad con los demás países del globo, la llamada “diplomacia del oso panda” consiste en enviar ejemplares nacidos en cautiverio, a parques zoológicos en los cinco continentes, (sólo en calidad de sesión, ya que China mantiene la propiedad de por vida de los osos). Esto comprueba cuánto peso tienen las tradiciones en China.
Este conjunto de factores favorables ha hecho posible que la salvaguarda de la especie se haya convertido en una realidad para el gigante asiático. China pudo constatar que la mayor amenaza estaba dada por la desaparición progresiva del hábitat de los osos panda y por ello, decidió preservar enérgicamente los frondosos bosques de bambú, la planta que constituye el 99% de su dieta . “La protección de los bosques primarios de bambú ha sido un excelente paso adelante, una meta que China ha logrado de modo muy satisfactorio , a diferencia de lo que ocurre en otros países en vías de desarrollo, donde los cazadores ilegales muchas veces están en connivencia con las autoridades locales, que deberían cuidar a la fauna silvestre” destacó Fan Zhiyong, líder del Programa para la Protección de las Especies en Peligro de China.
De hecho, China, ni siquiera se ha escatimado en desplegar a sus equipos militares para patrullar y proteger los parques nacionales. Una tarea llevada adelante en pleno conocimiento de que cualquier plan fracasaría sin medidas fuertes y sin el consenso de los habitantes locales, a los cuales el Gobierno también ha buscado incorporar activamente en la protección de los pandas.
La comunidad rural:un pilar clave
Gracias a numerosas capacitaciones y cursos técnicos, las comunidades rurales se han convertido en otro pilar fundamental de conservación de la fauna silvestre que habita los bosques nativos y de los osos pandas que han sido reinsertados en su hábitat natural. Mediante el desarrollo de interesantes programas de turismo ecológico que suponen una buena fuente de ingresos para los lugareños, y la construcción de corredores ecológicos al interior de los bosques, se pueden realizar caminatas educativas y llevar adelante importantes tareas para generar conciencia y cuidado ambiental.
Muchos ecologistas ponen de relieve que el caso de la conservación del oso panda en China es un faro de esperanza para muchas otras especies que se encuentran en la actualidad en grave peligro de extinción. Por ello, tomar como ejemplo las estrategias que se emplearon para su conservación , podrían ser la salvación de otras especies en el mundo para las cuales también, el tiempo va contrarreloj, pero, como lo ha demostrado China, esto es también una decisión que otros países deben tomar con firmeza.