
Pescadores y científicos se unen en un programa integral para repoblar con algas las zonas altamente contaminadas de la costa chilena. Greenpeace te muestra de cerca, el trabajo de los expertos que, a pulmón junto con los lugareños, siembran día a día en el mar, dos especies de algas que antiguamente abundaban en este sector costero y son clave para conservar la salud de todo el ecosistema. (Parte 1)
Las algas fueron desapareciendo lenta y gradualmente de las costas chilenas formando verdaderos desiertos bajo el mar. Su ausencia, no solo ha perjudicado a la biodiversidad del lugar, sino que también, a los hombres, dado que han privado al ecosistema marino de realizar uno de los servicios ambientales más extraordinarios que regalan estas plantas acuáticas tan poco valoradas, que consiste en una efectiva barrera frente a la contaminación .
La desaparición de las algas ha afectado también la economía de quienes viven de la pesca. Entre ellos , se encuentra Elvio Lagos, quien a los 15 años, -ahora de 56- se inició en las artes de la pesca como buzo mariscador. Su labor era simple, asistir a su padre ,un pescador experto en la captura del congrio y de mariscos en las aguas de Caleta Horcón. A tan solo siete kilómetros del complejo industrial Quintero-Puchuncaví, este municipio es hoy una de las zonas más contaminadas de Chile, llamado también “de sacrificio”, debido a la cantidad de contaminantes que fluyen hacia las aguas de la costa producto de la actividad industrial en la cercanías, y que efectivamente, han sacrificado la biodiversidad en pos del desarrollo industrial.
Pero tiempo atrás, cuando Elvio Lagos decidió ser pescador, a sus 18 años cumplidos, la vida era más sencilla. El oficio elegido le aseguraba el dinero necesario para colaborar con los gastos en su casa, porque “en esa época podíamos pescar unos 150 kilos de lenguado, lapas, caracoles y piure”, recuerda. Por ello, no dudó en seguir los pasos de su padre pero nunca pensó que el futuro le depararía un futuro tan desolador a una franja costera tan abundante y plena en especies y vida marina.
Recuerdos de una abundancia infinita
La abundancia en los años 80 , era tan magnífica que los peces del mar parecían infinitos. Con sus compañeros de faena, recuerda que pescaban alrededor de unas 600 machas que comían en el trayecto de regreso que los devolvía al hogar. “Había muchos peces, moluscos, caracoles; todo lleno de vida, grandes recursos marinos, y las algas cubrían los fondos por todos lados”, cuenta de aquellos tiempos lejanos. Pero hoy, las cosas son muy diferentes. “Es desolador ver cómo este hermoso paisaje marino cambió tan drásticamente. Ahora ya no hay algas”, cuenta a Greenpeace el pescador.
Pero, no solo la contaminación ha vaciado de algas la franja costera de Chile sino la sobreexplotación de este recurso vital por la industria. En los últimos veinte años, Chile , gracias a las algas marinas , se ha ido consolidado como uno de los 10 mayores productores de macroalgas a nivel mundial. De hecho, en la actualidad es el principal productor de Sudamérica. Esta singular materia prima que regala el océano y que se exporta mayoritariamente a los mercados internacionales, se extrae el alginato, un compuesto clave para muchas industrias. Este compuesto parecido a un gel , se utiliza para la producción industrial de una amplia diversidad de productos que van desde cosméticos, pasta de dientes, fijador de colores de textiles, pinturas hasta el cultivo de células madres.
Pero, por sobre todo , las algas son cruciales para la vida marina dado que son el hogar de muchas especies que las usan como refugio seguro y lugar de reproducción. También, tienen la particularidad de poder absorber enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) , de actuar como una efectiva barrera natural que contiene la fuerza intempestiva del oleaje marino y además, pueden remover las sustancias contaminantes del agua de mar”, asegura el investigador Bernardo Broitman, miembro del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS).
Las algas, un recurso vital que es necesario recuperar
Las características depurativas y el poder de saneamiento integral que pueden ofrecer las algas al medio marino, son especialmente importantes y necesarias en lugares como Caleta Horcón, una zona atravesada por la contaminación que fluye de la presencia próxima de un complejo industrial donde operan centrales termoeléctricas, una refinería de petróleo y empresas metalúrgicas, entre otras.
Por ello, para hacer frente a estas graves amenazas, en el año 2015, un equipo de científicos comenzó a investigar cómo repoblar con huiro flotador- un alga clave que puede generar praderas submarinas- los espacios que han sido deforestados y que se encuentran con altos niveles de contaminación.
Aunque los retos continúan siendo grandes, el proyecto fue tomando forma ya existen indicios que entregan esperanza para el futuro de la biodiversidad marina y costera de Chile. Eso te lo cuenta Greenpeace en la próxima entrega de esta aventura por la preservación de la naturaleza .